Agallas
Agallas es el nombre de un municipio salmantino. Es un pequeño pueblo que limita con la provincia de Cáceres. Hace unos días ha sido noticia en nuestro entorno más próximo por su deseo de “desvincularse” de la provincia de Salamanca para anexionarse a Cáceres.
Podeis informaros un poco aqui .
Cuando yo me plantee venirme al medio rural ni de coña pensaba que éste iba a estar tan, tan, tan abandonado por parte de las administraciones. Pensaba inocentemente que los únicos inconvenientes de vivir en un pequeño pueblo alejado entre 60 y 100 km de la capital eran la carencia de algunos servicios básicos y las distancias a salvar para hacer cualquier trámite.
La carencia de servicios básicos es más fuerte de lo que pensaba, mucho más. El que el médico siga llegando a nuestro pueblo a diario no lo valoramos lo suficiente hasta que llegue el momento de que cambie a peor. Entonces nos acordaremos.
El que siga habiendo dos bancos funcionando en nuestro municipio, aunque con horarios un poco especiales, sigue siendo un misterio para mi. Misterio que no dejo de agradecer, claro está.
Y ahí se acaban los servicios básicos. Ah! Bueno, no. Abrieron una farmacia el año pasado. Aunque con horarios solapados al de los médicos y cerrada los fines de semana, hay que levantar un monumento a la farmacéutica que decidió emprender este viaje.
Y ya está.
Ya no hay más. En Agallas ni siquiera esto. Pero ni por asomo.
En Agallas, además de problemas más graves que en mi municipio, que es San Esteban de la Sierra, que no lo había comentado, resulta que están incomunicados por el mal estado de las carreteras que dan acceso y salida al pueblo.
Resumiendo: vive en un sitio olvidado, vive en un sitio abandonado y además sufre para salir o entrar en el. Si de verdad querían que la gente se fuera del municipio, al menos asfaltarles la carretera para que puedan largarse comodamente…
La voluntad de la Diputación de Salamanca y de la Junta de Castilla y León muestran una vez más su compromiso CERO con el medio rural. Parecen no comprender que la mayor parte de su territorio es medio rural y no urbano. Parecen no querer comprender que sin los pueblos las ciudades no existen.
Al lado nuestro, en Cáceres, los municipios más cercanos a la provincia de Salamanca, los de la Sierra de Gata y Las Hurdes, aunque con problemas también, pueden estar orgullosos de mantener población joven, de ofrecer servicios sociales completos y de dar facilidades para los emprendedores que en la Comunidad de Castilla y León no se plantean ni en sueños.
La Diputación de Salamanca, sus diputados y todos sus componentes… que función cumplen en la provincia? Porque alguna cumplen, no?
El año pasado fui, junto con algunos vecinos de mi pueblo, jóvenes y emprendedores, a una reunión con la Diputación de Salamanca en la Facultad de Sociología de la Universidad de Salamanca. Era un encuentro para debatir, para diagnosticar, el estado del medio rural, sus necesidades, sus debilidades, sus oportunidades, etc… Visto todo ello por ojos jóvenes, inexpertos, inocentes, en muchos casos, pero idealistas, luchadores, trabajadores siempre. Ejemplos de que la juventud no está muerta, no está vendida, no está conducida por el camino que marcan los que quieren centralizar los servicios para “ahorrar costes”. Ejemplos de que es posible vivir en un pueblo, vivir razonablemente bien.
Todos los que acudimos a la llamada lo hicimos porque pensamos que podríamos participar y ayudar a cambiar algo, que igual, ahora sí, alguién de arriba nos iba a escuchar, directamente, sin intermediarios.
Todo lo que hemos recibido es la publicación de un estudio de la juventud en el medio rural.
Un estudio simplón, que no profundiza nada en lo que ocurre, que no va a la raíz de los problemas, que hace estudios DAFOS de mierda.
Ya sabemos que vivir en un pueblo es jodido, ya sabemos que tenemos que luchar todos los días por seguir aquí, por seguir trabajando y seguir viendo cada día ponerse el sol con una sonrisa en la cara por estar en el lugar donde quieres estar. Y aunque no nos den ninguna motivación para quedarnos aquí, aquí estamos.
Pero, igual, podrían ponérnoslo un pelín más fácil. Porque agota luchar cada día. Y a veces se agradece un apoyo, un abrazo y una sonrisa. A veces te gusta que te digan que lo estás haciendo bien, que no eres un loco, un antisocial.
Me gustaría que mis políticos me dijeran que mi modo de vivir también es válido. Que es tan válido como los otros. Que es una forma de vida diferente, ni mejor ni peor que las otras. Diferente, pero correcta, honrada y humilde.
Me gustaría que me lo dijeran, porque yo ya lo sé, pero creo que ellos aún no. O quizá no quieren saberlo.
Creo que quiero irme a vivir a Agallas. Porque ellos han dado el paso. Con dos cojones.